Mano a mano- Marosa di Giorgio

Mano a mano – notas y apuntes: Raúl Oxandabarat.

"No califico lo que escribo,

lo vivo apasionadamente"

Cuando le explicamos la intención de esta entrevista, que básicamente intentaba indagar en la intimidad de la autora más que en la obra, Marosa asintió de buen grado, pero puso un precio. Sería a su modo.

El diálogo se desarrolló por la noche, en la rutilante confitería Azabache, levantada sobre los sacros vestigios del Sorocabana. Pero no hubo mucha magia, porque la magia no germina sobre los compromisos.

Respetando esa determinación es que hacemos pública esta breve entrevista, porque comprendimos claramente que todo lo que ella es, está en su obra. Y en ninguna otra parte.

MAROSA EN SALTO

La familia Di Giorgio es de origen italiano en su mayoría, en tanto que su abuela materna, Rosa Arreseigor de Médicis, era hija de vascos.

Marosa asistió a las Escuelas N° 13 y N° 8, completando luego el bachillerato en el Instituto Osimani y Llerena. Tomó cursos de arte escénico en el mismo liceo, con la profesora Nydia Arenas e incursionó en la actuación en diversas oportunidades, en el Teatro Larrañaga, el Ateneo y en Radio Cultural, entre otros sitios.

- ¿Cuáles son tus lugares favoritos en Salto?

Sus confiterías, las de antes y las de ahora, el patio enjardinado del Hotel Concordia, los jardines que construía mi madre, rosas, bromelias y violetas.

LOS AUTORES Y EL ARTE

¿Qué lee Marosa?

Me interesa toda la literatura, también, mucho, la filosofía, la metafísica.

-¿Cómo calificarías esa forma tan particular de tu poesía? ¿No tiene demasiados símbolos? ¿Por qué esa inclinación hacía lo esotérico?

- No califico lo que escribo, lo vivo apasionadamente. Es mi alma, es mi sangre. No es una escritura simbolista, más bien una transfiguración, una suerte de realismo atravesado por el arco iris.

-¿Cuál es el origen de tu inclinación, de tu vocación por las letras? ¿Por qué Marosa di Giorgio es tan diferente? ¿Es una forma de ser que te hace más auténtica? ¿Es un vehículo llamativo para hacer llegar tu arte?

- Cada uno es único. El origen de todas las cosas es Dios. Somos Dios. Y a través de mi madre, Clementina Médicis, que amaba las artes. Era una artista secreta. Así, mi vocación.

Me muevo con naturalidad, y, a veces, con timidez. No tengo poses. No me propongo nada, los poemas vienen coma flores.

-¿Cuál es el atractivo que siente Marosa por lo místico y por lo esotérico?

- Me manejo en el espíritu de la Iglesia Católica, sus pensadores y poetas, San Juan de la Cruz: "Los ojos que llevo en las entrañas dibujados".

Me apoyo en la "Mesa de esmeralda": No hay arriba ni abajo. Hay que atar lo errante y desatar lo fijo.

LA VIDA Y EL ESPECTACULO

- ¿Te sientes realizada? ¿Has hecho de tu vida lo querías? ¿Qué hubieras deseado que no pudiste lograr? ¿Qué cosas te faltan por cumplir?

- Estoy bien, siempre evocando a mis padres y abuelos. Me atrapan ellos como en un sortilegio.

No sé qué me falta. Dejo al Destino que muestre su dibujo.

-Hablemos de tu espectáculo. Transmites mucha fuerza cuando recitas: ¿Es posible sentir la forma en que se llega a los otros mediante ese comportamiento? ¿Hay una relación de ida y vuelta con el espectador?

- Nací, crecí recitando. Es como un rezo. Cada palabra, cada sílaba son muy importantes. Hay que conferirles la intensidad justa.

Se hace un nexo estrecho con el espectador, es cosa muy agradable.

MAROSA-MUJER

- A Marosa-mujer ¿cómo es ser artista en una sociedad como ésta? ¿Por qué no has conformado una familia? ¿Es una opción, es el destino?

No sé. Una sociedad se compone de muchísimos seres. Cada uno con un pensamiento distinto, una capacidad distinta. No puedo rotular esta sociedad. Podría incurrir en inexactitud. Creo en el destino. Pero, nunca me sentí sola, en el sentido inmediato. Tengo muchísimos amigos y poemas.

Y me llevo muy bien conmigo misma. Me llevo muy bien con Marosa.

MAROSA EN EL EXTERIOR

- Estuviste en el exterior. ¿Por qué te fuiste? ¿Qué encontraste fuera del país, que no tuvieses en él?

- Para mi actividad es preferible vivir en capitales. Las razones son obvias.

- Volviste con triunfos, ¿qué piensan al respecto tus coterráneos?

- Ahora paso por aquí, por este hermosísimo Salto, fugazmente. Y encuentro en cada ocasión, mucho afecto, una cuestión cálida, preciosa.

EL MITO

- Convertida en mujer-mito, ¿cuándo tomaste la resolución de pasar a ser una leyenda? ¿Sucedió sin que lo percibieras? ¿Fue premeditado?

- No son cosas de la voluntad. No se cómo y cuándo empezó. Me sigue, una lucecita, una mariposa.

O mi aura debe ser muy visible, verde y lila, que son los colores de las brujas.

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